Las aguas

LA SALUD DEL AGUA
Se pueden definir las aguas mineromedicinales y termales como aquellas que, teniendo un origen subterráneo, presentan una mineralización o temperatura características que las hace apropiadas para algunos aprovechamientos, tales como hidroterapia, recuperación de sustancias químicas o envasado y comercialización como agua de bebida. No obstante, desde la perspectiva de "calidad de agua" no es posible hacer la separación entre aguas termales y mineromedicinales, ya que la temperatura sólo establece una barrera neta en muy pocos casos (García y Martín, 1995). Por tanto, parece más oportuno englobar bajo la denominación de mineromedicinales a todas aquellas aguas de unas características químicas peculiares, sean o no termales, y cuando se trate de estas últimas se describirán sus características químicas y físicas con independencia de que ello implique propiedades terapéuticas de cualquier tipo.

Las aguas mineromedicinales se han usado desde la antigüedad debido a sus propiedades curativas y beneficiosas para la salud, ya fuera en forma de baños o mediante ingestión. Es muy conocido el desarrollo que alcanzaron las termas en la civilización romana, extendida a lo largo de todo su imperio. Asimismo, durante el periodo de dominación árabe se hizo un uso generalizado de la cultura del agua en todas sus vertientes, incluido el desarrollo de instalaciones balnearias por el territorio. Durante la Edad Media y hasta finales del siglo XVIII se produce una decadencia total de esta clase de establecimientos, para resurgir con fuerza durante siglo XIX y primeros del XX. Durante las últimas décadas se ha producido un auge en la utilización de las aguas mineromedicinales, con un resurgimiento de parte de las antiguas instalaciones balnearias y un importante apogeo en el sector de las aguas envasadas, con una actividad económica creciente, que no ha alcanzado su cota más alta.
Texto extraido de:
PRESENTE Y FUTURO DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS EN LA PROVINCIA DE JAÉN ©IGME. MADRID 2002. ISBN. 84-7840-472-4 INDICACIONES Y TÉCNICAS CRENOTERÁPICAS DE LAS AGUAS MINERO-MEDICINALES R. Jiménez Espinosa
Departamento de Geología. Universidad de Jaén

Agua Termal
Se denomina agua termal a aquella que emana a la superficie con una temperatura 5ºC más alta que la temperatura media anual del lugar donde emana. El paso del agua entre distintas capas subterráneas, en las cuales las rocas están a alta temperatura, producen el calentamiento del agua. Los beneficios de las aguas termales son debidos a la existencia de minerales en su composición obtenidos de la disolución.
Agua minero-medicinal es aquella que en su composición se encuentran minerales con características terapéuticas obtenidos de distintos procesos biológicos y geológicos
Las aguas termales son a la vez mineromedicinales, pero no todas las aguas mineromedicinales son termales, ya que podemos encontrar aguas mineromedicinales frías.
Clasificación de las aguas termales:
Dependiendo de la temperatura a la que se encuentre el agua subterránea, se disolverán distintos tipos de minerales, por lo que debemos hacer una clasificación de los distintos tipos de aguas termales en función de su origen, temperatura, origen geológico, composición química y composición mineral.
Dependiendo de su origen:
Superficiales: mares y lagos.
Infiltración: Red hidrológica subterránea, cuyo origen es el ciclo hidrológico. En este tipo de aguas subterráneas es donde encontramos las aguas termales.
Dependiendo de su temperatura las podemos clasificar en :
Aguas frías: menos de 20ºC
Aguas hipotermales: de 21º a 35ºC
Aguas mesotermales: de 35º a 45ºC
Aguas hipertermales: más de 45ºC
Dependiendo de su origen geológico:
Aguas magmáticas: Aguas cuyo origen es de carácter eruptivo y el caudal constante en composición y temperatura.
Aguas telúricas: Su caudal varia dependiendo de la época del año ya que proviene de la infiltración de las lluvias.
Dependiendo de su composición química:
Es muy importante la forma en que el agua termal llega a la superficie ya que puede variar su composición. En los casos en el que el agua está muy caliente y alcanza su punto de ebullición antes de llegar a la superficie, solamente sale vapor. Estos gases se oxidan al mezclarse con las aguas frías y producen manantiales ácidos, los cuales presentan un aspecto lodoso causado por que el agua ácida que corroe la roca del perímetro. En el caso de manantiales neutros o alcalinos, el agua es limpia y transparente.
Manantiales de aguas ácidas: pH menor de 7
Manantiales de aguas neutras: pH igual a 7
Manantiales de aguas alcalinas: pH mayor de 7
Dependiendo de su composición en minerales:
Aguas Bicarbonatadas: Aguas de baja mineralización, alcalinas y frías. Su uso es por ingesta, actuando sobre el metabolismo de manera que alcaliniza el PH gástrico si se toma en ayunas, disminuyendo la acidez y ayudando en el proceso digestivo. También estimula la secreción pancreática y tiene funciones diuréticas alcalinizando la orina.
Este tipo de aguas pueden compartir su composición con otro tipo de minerales que van a variar sus acciones. Las más comunes son:
Bicarbonatadas sódicas: Indicadas en afecciones gástricas como la hipermotilidad intestinal, ulceras duodenales, diarreas y afecciones hepáticas y renales.
Bicarbonatadas cálcicas: mejoran la digestión.
Bicarbonatadas mixtas: mejoran la digestión.
Bicarbonatadas sulfatadas: indicadas en intoxicaciones hepáticas y estreñimiento.
Bicarbonatadas cloruradas: indicadas en afecciones reumáticas.
Aguas Cloruradas: Aguas en cuya composición predomina el cloruro. Pueden ser de baja mineralización, dando lugar a aguas termales o de alta mineralización, que serán aguas frías. Están indicadas en afecciones dermatológicas, aumentando las defensas de la piel. También tienen efecto antiinflamatorio si en su composición se encuentra sodio.
Su aplicación puede ser por vía oral, provocando estimulación gástrica y del peristaltismo intestinal, o por vía externa, indicadas en casos de estrés por su importante efecto sedante, disminución de la hipertonía muscular, aumento del flujo sanguíneo y como efecto analgésico y antiinflamatorio. También están indicadas para afecciones del aparato locomotor, como las contracturas musculares.
Su aplicación es por medio de duchas, chorros, baños y piscina. Aparte de las indicaciones anteriores, esta aplicación va aumentar las defensas de la piel y mucosas. También son utilizadas por medio de inhalaciones y estufas. Este tipo de agua es estimulante de funciones orgánicas, endocrinas y metabólicas.
Aguas Ferruginosas: Agua en cuya composición se encuentra principalmente hierro, aunque suelen acompañarse de bicarbonatos o sulfatos.
Están indicadas en casos de anemias ferropénicas y otros tipos de anemias, ya que este tipo de agua esta considerada como reconstituyente. Otras indicaciones son en caso de obesidad, reumatismos, afecciones hepáticas, biliares y algún tipo de afecciones dermatológicas, así como para trastornos de desarrollo infantil.
Aguas Sulfurosas: Agua hipertermal, cuyo PH es de 6,5 y mineralización media sulfatada-sulfurosa. Se encuentra en suelos fangosos y está indicada para afecciones articulares, como procesos reumáticos y post-operatorios del aparato locomotor, anemias, neuralgias, dermatosis pruriginosas, inflamaciones alérgicas y afecciones respiratorias como el asma. Las aguas sulfurosas están contraindicadas en casos de hipertensión y hemoptisis.
Aguas Sulfatadas: Este tipo de aguas se caracteriza por que su temperatura y mineralización varían. Se pueden subclasificar en:
Sódicas y magnésicas: tienen una importante acción laxante. Otras indicaciones son para las afecciones dermatológicas, prurito e incluso en algunos casos de intoxicación medicamentosa o alimenticia.
Sulfatadas cálcicas: indicadas en afecciones gástricas, intestinales, hepatopatías y biliares produciendo una importante acción diurética y la eliminación de ácido úrico, importante en casos de gota.
Sulfatadas cloruradas: indicadas en afecciones digestivas, gastritis, estreñimiento y también en casos de insuficiencia hepática.
La técnica de aplicación de este tipo de agua es por medio de la ingesta, aun que se puede aplicar por medio de otras vías.
Aguas Radioactivas: Aguas en cuyo contenido se encuentra radón-gas, radioactivo de origen natural. Este tipo de agua utilizada en termalismo no tiene ningún efecto negativo. Al contrario, están indicadas para afecciones del sistema neurovegetativo, endocrino y para alteraciones en el sistema autoinmune, así como afecciones respiratorias crónicas, reumatológicas y dérmicas.
Se toman en baños o inhalaciones y están muy indicadas en tratamientos antiestrés, depresiones y alteraciones del sistema nervioso, ya que el radón tiene características sedativas y analgésicas
Aguas Sulfuradas: Agua en cuya composición predomina el azufre, lo que le da un olor característico a huevos podridos. Su administración se realiza por medio de ingesta aun que no se debe descartar otro tipo de aplicaciones. En su composición pueden ir acompañadas de sodio o calcio.
Están indicadas principalmente para procesos reumáticos, dermatológicos como ezemas, queratosis, psoriasis o pruritos y respiratorios crónicos, como laringitis, rinitis, bronquitis, asma. Son utilizadas en post-operatorios del aparato locomotor y traumatismos. Tienen efecto también sobre las afecciones hepáticas.
LAS AGUAS DE JABALCUZ

Esquema hidrogeológico del funcionamiento del flujo subterraneo en las calizas del Lías inferior en las proximidades de la falla que pasa por el Balneario de Jabalcuz

Dos son los manantiales que desde tiempo inmemorial dieron fama a Jabalcuz; el primero nace a espaldas del edificio del balneario en el interior de una cueva, allí existe una falla que actúa como conducto de las agua acumuladas en el interior del monte, estas aguas que sólo brotan en época de abundantes lluvias forman un pequeño arroyo.
Son aguas con facies bicarbonatada cálcica, cuya temperatura oscila entre los 10 y 13 grados.
El segundo manantial, localizado dentro del balneario, es el que dio origen a los famosos Baños de Jabalcuz con un caudal de 5 l/seg. Se trata de aguas sulfatadas cálcicas con una temperatura entorno a los 30º, lo que la califica como fuente hipotermal.
La falla de Jabalcuz hace de conducto por el que las aguas suben a la superficie originando el manantial.

Plano espeleológico de la cueva: F.A.E.
- Estudio Acuiferos en Jaén. M.L. Calvache1 y J. Benavente2
- Artículo de la revista Andalucía Subterranea nº10 de 1991
- Artículo de la revista Andalucía Subterranea nº11 de 1993
- Estudio Universidad de Jaen. María Tajadura Fernández
- Las Aguas Minerales, Minero-Medicinales y Termales de la Provincia de Jaén
